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ADOCTRINAMIENTO: LAS VERDADES INCÓMODAS DEL DOGMA OCCIDENTAL

Por siglos los discursos políticos han servido para engañar a los pacientes y desafortunados fanáticos. Uno tras otro han desfilado los candidatos por la palestra pública, siempre con el mismo proceder en secuencia: marketing personal, generación de esperanzas, euforia inicial, aparente victoria, asunción el poder. Y al final los fanáticos se dan cuenta que las cosas continúan igual a cuando empezaron: finalmente llega el descontento y la depresión acostumbrada consecuencia del adoctrinamiento.

Pero no todos pierden

Este ciclo, perverso en muchos aspectos, se basa en uno de los fundamentos de control más antiguos de la humanidad para efectos de dominación: el adoctrinamiento sistemático mediante alegorías induce las personas a permanecer en el autoengaño. Es un proceso en el cual la víctima (el aspirante fanático) queda atrapado entre lo que se dijo (o se escribió) y lo que se interpretó (o lo que quiso decir).

No es un proceso propio de la política, es por cierto una artimaña de las religiones, utilizada mucho en la política. Mientras los fanáticos se debaten entre «lo que se dijo / lo que está escrito» y «lo que quiso decir / lo que se interpreta», los que ostentan el poder se encuentran cómodos, saben que su poder continúa intacto mientras continúa el debate. «¡Si no puedes con ellos, confúndelos!», dice un viejo refrán.

Lo que está ocurriendo en Estados Unidos, por increíble que parezca, es lo mismo que ha ocurrido en otros países a través de la guerra de desinformación. Tristemente mientras la persona sea más dogmática en términos religiosos, más será propensa a caer en estos debates mediáticos por demás estériles y mucho más fácil es controlarla, sus instintos ancestrales serán frenados por el impulso de buscarle lógica a lo ilógico.

La triste realidad

La gente no quiere aterrizar a la realidad: estamos solos en esta pelea. La gente no quiere despertar y deshacerse de la reconfortante idea de esperar un mesías, aún cuando al leer las escrituras antiguas, uno percibe una idea completamente diferente, comparado con lo que el dogma nos ha inculcado por años.

Se preguntarán ¿por qué mezclo el discurso religioso con el político? Si fueron capaces de hacerte creer que María se embarazó de la nada, de un viento divino o de un abstracto, no es de extrañar que en el año 2021 sigan esperando mesías políticos, mesías religiosos y creyendo en cuentos de supersticiosos.

Si fueron capaces de inculcar un dogma monoteísta, una doctrina que no tiene nada que ver con lo que está escrito en ese libro llamado Biblia, no me sorprende que hoy, teniendo a disposición una herramienta tan poderosa como la Internet, no se hayan dado cuenta de la multiplicidad de «Dioses» que aparecen en ese libro. Y mucho ojo con las comillas, porque esa palabra en origen tampoco significa significa «Dios».

Mucho menos me sorprende leer a los infelices que consideran aún el Vaticano una «institución honorable». ¿Cómo es posible que no se note la sinergia entre el Vaticano de hoy y el Imperio Romano de ayer con su influencia griega tan marcada?

¿Misterio? ¡No!

¿Cómo se logra eso? Con adoctrinamiento sistemático mediante alegorías induciendo las personas a permanecer en un auto-engaño permanente.

Si fueron capaces de meter en tú cerebro que «el Edén es ese paraíso divino tan añorado al estilo Dante», en lugar de lo siempre fue, un sitio construido para que unas personas trabajaran para otras, entonces no hay mucho que discutir con esa gente, es evidente que seguirán engañados.

Fueron muchas las cosas que no nos dimos cuenta en la Biblia, así como no nos damos cuenta que los políticos juegan con la gente hoy. Nuestro cerebro fue programado para no darse cuenta en el momento adecuado, parece que siempre nos damos cuenta tarde, cuando ya es poco lo que se puede hacer para remediar.

La élite política y casta religiosa lo sabe, conoce estos procesos cognitivos, conoce el pensamiento de la gente y aprovecha esas características para seguir ostentando el poder. Y ahora más que nunca nos conocen con tanta información que la gente coloca en redes sociales.

Es que, en caso de que no se hayan dado cuenta, los políticos y los clérigos no trabajan en nada. Solo ilusiones. Los primeros nos ilusionan están arreglando el país en el presente y los segundos ilusionan que nos reservan un lugar en el mas allá en un futuro. Los políticos y los clérigos son como el pastor y el perro ovejero que trabajan juntos para «cuidar» al rebaño. Bueno, al menos el pastor y el perro ovejero llevan las ovejas de paseo a comer. Los políticos y los clérigos no nos llevan a ningún lado, tampoco son los que nos llevan la comida.

Es por eso, queridos lectores, que he decidido abordar el adoctrinamiento político de occidente desde su origen: el adoctrinamiento religioso.

Giuseppe Nocera

Experto internacionalista con experiencia personal y profesional en varios países tales como Alemania, Brasil, Bélgica, Inglaterra, Venezuela, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y por supuesto su país natal Italia, entre otros. Habla varios idiomas y curioso por naturaleza, la vida lo ha llevado a la investigación desde 3 ángulos distintos como los son: la tecnología, la geopolítica y la historia. También es Ingeniero electrónico, experto en seguridad informática, redes y autor de MIENTRAS DORMÍAMOS - El Engaño Maestro.

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