LA AMAÑADA PAZ EN COLOMBIA. Deponer las armas no implica paz.

“El hombre siempre ha buscado la forma de ocultar sus verdaderas intenciones cuando se trata de hacer el mal”. 

La violencia en Colombia lleva más de cincuenta y cinco años en manos de grupos guerrilleros quienes se aliaron con organizaciones criminales y narcotraficantes. Entre estos criminales están Las FARC , El ELN y las mansas palomas del M-19. 

A los colombianos los han engañado constantemente con tratados y negocios de paz, entre los traidores en estos tratados se encuentra en el No es nobel Juan Manuel Santos Calderón, un socialista disfrazado de demócrata quien terminó vendido la poca tranquilidad que le quedaba a Colombia.

A los colombianos nos vendieron una paz sin justicia, donde los criminales ocuparon cargos públicos, llegaron al senado y otros siguieron haciendo lo mejor que saben hacer, delinquir, secuestrar y matar ciudadanos con sus pacificadoras armas y sus tranquilizadoras drogas.

La amañada paz en Colombia está causando más desespero que cuando los criminales guerrilleros se encontraban en las montañas, hoy los tenemos haciendo vida política con los miles de muertos que caen sobre sus espaldas, apoyados por una tramposa justicia especial de paz “JEP”. La justicia colombiana hoy más que nunca está en tela de juicio, al ver como ella premia a los criminales y pone en duda el dolor de las víctimas de un conflicto donde inocentes perdieron la vida por culpa de unos caprichosos socialistas.

La amañada paz en Colombia; es más un negocio entre mafias de cuello blanco y la narcoguerrilla, da mucho dolor que Colombia siga siendo un país mal visto en el mundo por culpa de estos asesinos socialista. La paz es una palabra retórica, lo que los colombianos desean es un país tranquilo donde los criminales estén tras las rejas y el ciudadano decente trabajando y las justicia cumpliendo con su deber, sobretodo siendo justa y no corrupta.

No se puede seguir permitiendo que  tras una palabra como es la paz, los gobiernos sigan haciendo negocios con criminales y que sean los ciudadanos de a pie los que terminan pagando los platos rotos, mientras otros con manos machadas de sangre firman tratados y cheques en blanco.

En Colombia cuando los asesinos paguen sus  delitos, las víctimas hayan conseguido  justicia  y el gobierno cumpla con sus funciones, se puede estar hablando  de verdaderos tratados de paz.

El jurista, filósofo, político romano Marco Tulio Cicerón estaba muy claro de los que significaba buscar o defender la paz, él decía Si queremos gozar la paz, debemos velar bien las armas; si deponemos las armas no tendremos jamás paz”.

“La paz, ante  la ausencia de justicia nunca se lograra”

Luis Córdoba

Poeta y Escritor. Defensor de la Isonomia - Nací para morir libre y vivire para luchar por lograrlo. "Solo intenta ser feliz,porque la vida es dura y poco dura".

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